La industria de Panamá se adentra en 2026 con un panorama moderadamente optimista, tras un 2025 marcado por diversos altibajos en su desempeño. En un informe presentado por el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), se expusieron tanto las señales de reactivación como los desafíos estructurales que enfrenta el sector. El objetivo primordial es consolidar el crecimiento observado en la segunda mitad del año previo y aprovechar factores que podrían impulsar la producción en los meses venideros.
Durante la presentación, el presidente del SIP, Rosmer Jurado, destacó que el contexto global se mantiene relativamente estable, con proyecciones de crecimiento mundial alrededor del 3.3% y una recuperación gradual en América Latina, donde se estima un crecimiento del 2.2%. En este marco, Panamá se posiciona con un crecimiento proyectado del 4% para el presente año, lo que la ubica entre las economías más dinámicas de la región. Sin embargo, Jurado advirtió que el crecimiento macroeconómico no necesariamente se traduce en un aumento de la producción manufacturera.
El SIP anticipa que el sector manufacturero cerrará 2025 con un incremento cercano al 1.1%, y para 2026, se espera una expansión de aproximadamente el 2%. En un escenario más optimista, condicionado a la ejecución de proyectos clave como el del Canal de Panamá y la reapertura de la mina de cobre, se prevé que la industria podría acelerar su crecimiento hasta un 7.8% en 2027. Este repunte dependerá de encadenamientos productivos, mayores inversiones y el impacto multiplicador de estas iniciativas en la economía. El análisis del cierre de 2025 reflejó un año atípico, con una primera mitad afectada por huelgas y choques sectoriales, pero con una recuperación impulsada por sectores como el transporte y la logística en su segunda mitad.



