El año anterior, Donald Trump afirmó haber "destruido" el programa nuclear iraní, aunque esta declaración fue cuestionada debido a que Irán aún conserva una parte considerable de su uranio altamente enriquecido, estimado en 400 kg, suficiente para producir cerca de diez bombas atómicas si se procesa adecuadamente. Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., enfatizó recientemente que "la gente tendrá que ir a buscarlo", sugiriendo la necesidad de una operación militar de gran envergadura en el territorio iraní.

Determinar la ubicación exacta del uranio enriquecido es el primer desafío. Según Rafael Grossi, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, gran parte del uranio se encuentra en Isfahán, en el centro de Irán, dentro de túneles que fueron sellados recientemente. Otros depósitos están localizados en las instalaciones de enriquecimiento de Natanz y Fordow, esta última ubicada en una montaña que sufrió bombardeos en el año pasado. Aunque una misión focalizada en Isfahán parece posible, la tarea de recuperar el uranio sería monumental. Los helicópteros Chinook mh-47g, utilizados por el 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, podrían alcanzar Isfahán, pero tendrían que hacer paradas para reabastecer combustible y estarían expuestos a la necesidad de un amplio respaldo militar.

Trump también mencionó que la intervención terrestre solo se consideraría si Irán estuviera debilitado significativamente. Para ello, EE. UU. tendría que atacar las bases militares cercanas a la instalación nuclear y luego enviar fuerzas para ocupar un aeropuerto cercano, como la base de Badr, ubicada a solo 10 km del objetivo. Esto implicaría crear una pista de aterrizaje improvisada y lanzar equipos especializados en manipulación nuclear y maquinaria pesada desde el aire. Para proteger la operación, un batallón de aproximadamente 1.000 soldados debería establecer un cordón alrededor del complejo, respaldado por una cobertura aérea constante, que incluiría drones, aviones de reconocimiento y aviones cisterna para asegurar el suministro de combustible.

Las fuerzas especiales israelíes, con experiencia reciente en operaciones similares contra las redes de túneles de Hamas y Hezbollah, podrían contar con ventaja en este tipo de misiones, aunque la colaboración con las tropas estadounidenses podría ser necesaria para llevar a cabo una operación de esta magnitud.