En el calendario litúrgico, cada día se asocia con la festividad de ciertos santos, un antiguo hábito que se remonta a siglos atrás. En épocas pasadas, era común que los padres eligieran el nombre de sus hijos en honor al santo cuya festividad se celebraba el día de su nacimiento. Esta tradición se refleja en la popular canción 'Mañanitas', que recuerda la importancia de estas conmemoraciones.
El término 'onomástico' se refiere al día en que se celebra a un santo específico, aunque muchas personas lo confunden erróneamente con el cumpleaños. Este día es un momento para honrar a aquellos hombres y mujeres que, a través de sus acciones altruistas y su vida ejemplar, han sido canonizados o beatificados, convirtiéndose en ejemplos de virtud y moralidad.
En el santoral del 3 de marzo, se destacan varias figuras, entre ellas, los santos Emeterio y Celedonio, quienes, durante su servicio militar en la región de Galicia, fueron martirizados por su fe en Cristo. Además, se celebran otros santos y beatos de distintas épocas, como el Beato Miguel Pío Fasoli da Zerbo y la Santa Catalina Drexel, entre otros. La canonización, un proceso que permite reconocer oficialmente a los santos, es un ritual significativo en la Iglesia Católica, que implica una exhaustiva investigación de la vida del candidato y la verificación de milagros.
La canonización no tiene un tiempo definido, y hay casos históricos en los que la santificación ha tardado siglos. Esto resalta la profundidad y seriedad del proceso, que culmina en una declaración papal y establece un día específico para su celebración litúrgica.



