A lo largo de la historia, la tradición de nombrar a los hijos en función de las festividades de los santos ha sido una práctica común entre muchas familias. Esta costumbre, que perdura especialmente entre católicos y ortodoxos, implica que cada 12 de marzo se conmemoran a aquellos que llevan el nombre de los santos que se celebran en esta fecha. La famosa estrofa de las “Mañanitas” refleja esta tradición al señalar: "Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí…".

El término onomástico se refiere específicamente al día en el que se celebra a un santo, aunque muchas personas lo confunden con el cumpleaños. Es importante aclarar que el onomástico está vinculado a un listado de nombres presentes en el santoral, el cual reconoce a individuos que tuvieron una conexión especial con lo divino y que se destacaron por su ética y acciones en beneficio de los demás, lo que les valió ser canonizados o beatificados.

Para el 12 de marzo, el calendario santoral menciona a varios santos, entre ellos, san Maximiliano, un mártir de Numidia, quien, tras negarse a servir en el ejército por sus convicciones cristianas, fue ejecutado. Otros nombres destacados incluyen a beata Fina de San Geminiano, san Elpegio de Winchester y san Pablo Aureliano, entre otros. La canonización de estos individuos sigue un proceso riguroso que incluye varios pasos, desde ser declarado siervo de Dios hasta alcanzar la santidad, un camino que culmina con su reconocimiento y la celebración de su festividad en la comunidad religiosa.

Aunque la Iglesia no proporciona un número exacto, se estima que hay hasta nueve mil santos reconocidos en la actualidad. Según el Martirologio Romano, actualizado en 2005, se contabilizan al menos siete mil santos, sin incluir a los mártires, lo que sugiere que el total podría ascender a veinte mil personas.