La llegada de la primavera en Nueva York marca el inicio de la temporada de cerezos en flor, que habitualmente tiene lugar entre finales de marzo y principios de abril. Con más de 100 variedades de estos árboles, que pueden alcanzar entre 4,5 y 9 metros de altura, los cerezos son reconocidos por sus delicadas flores en tonos blancos o rosados. Estos árboles no solo embellecen el paisaje urbano, sino que también generan un ambiente fragante, atrayendo a numerosos visitantes.
El florecimiento de los cerezos es una experiencia muy esperada tanto por neoyorquinos como por turistas. Los espacios más destacados para disfrutar de esta maravilla natural incluyen el Jardín Botánico de Brooklyn, Central Park y el Jardín Botánico de Queens. Central Park, en particular, es famoso por su cerezo Kwanzan, una variedad que puede medir entre 7,6 y 9 metros, así como por los cerezos Yoshino, que alcanzan alturas de hasta 13 metros.
Además, el Parque Sakura, que rinde homenaje a los más de 2.000 cerezos donados por Japón en 1912, es otro punto de encuentro para los amantes de la naturaleza. En este parque, los visitantes pueden admirar la belleza de los cerezos mientras disfrutan de un ambiente tranquilo. Por su parte, el Parque Riverside, que cuenta con el Paseo de los Cerezos, ha sido restaurado para garantizar la seguridad y comodidad de quienes lo visitan, convirtiéndose en un lugar ideal para disfrutar de esta hermosa temporada.


