Nicolás es un niño que solía disfrutar de una infancia plena, rodeado de amigos, su hermano menor y numerosas actividades lúdicas. Su padre, Damián, lo describe como un pequeño lleno de ilusión y energía, que vivía cada instante al máximo. Sin embargo, su vida dio un giro drástico cuando, a sus diez años, comenzó a experimentar recurrentes dolores de cabeza, lo que llevó a su familia a buscar atención médica.

Al principio, los médicos diagnosticaron migrañas emocionales, pero tras meses de consultas, un examen oftalmológico reveló una inflamación en el nervio óptico. Esto desencadenó una serie de estudios que culminaron en un TAC, donde se confirmó que Nicolás tenía un meduloblastoma, un tumor cerebral agresivo. Damián recuerda con angustia el momento en que recibieron la devastadora noticia. La urgencia de la cirugía se hizo evidente, y la familia se vio en la necesidad de esperar en la incertidumbre.

La operación, que se extendió por más de nueve horas, logró extirpar parte del tumor, pero no pudo eliminarlo por completo debido a su infiltración en áreas delicadas del cerebro. Nicolás pasó casi dos meses en cuidados intensivos y atravesó una dura etapa de recuperación. Aunque mostró señales de mejoría tras la radioterapia, su estado se deterioró nuevamente, llevándolo a la intubación y a una nueva crisis de salud. Hoy, enfrenta un panorama complicado, con severa tetraplejía, lo que ha motivado a su familia a solicitar ayuda para cubrir los gastos médicos necesarios para su tratamiento y rehabilitación.