A un mes de haber asumido la Presidencia de Honduras el 27 de enero de 2026, Nasry Asfura ha marcado el rumbo de su gestión con un enfoque en la reestructuración estatal y la estabilidad económica. Su administración ha implementado medidas para fortalecer las capacidades de fiscalización y establecer alianzas con organismos internacionales, con el objetivo de sentar las bases para una gestión más efectiva y transparente.

Uno de los hitos más relevantes durante este primer mes fue la decisión de Asfura de duplicar los recursos destinados al Tribunal Superior de Cuentas, buscando así mejorar los sistemas de auditoría sobre el uso de recursos públicos. Además, la nueva administración logró asegurar un financiamiento de 70 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo, el cual se destinará a fortalecer el sistema educativo y mejorar servicios básicos, reflejando la confianza de la comunidad internacional en el gobierno hondureño.

La estrategia de Asfura también incluye una profunda reestructuración administrativa, orientada a eliminar la duplicidad de funciones en las instituciones, fusionarlas y racionalizar el gasto. Con la intención de liberar recursos para proyectos sociales e infraestructura, se busca aumentar la eficiencia en la prestación de servicios públicos. La designación de profesionales con un perfil técnico en áreas clave, como el nuevo presidente del Banco Central, Roberto Lagos, es una muestra del compromiso del presidente con la estabilidad económica y fiscal del país, generando expectativas positivas en diversos sectores sobre su capacidad para implementar reformas efectivas.