El índice S&P Merval experimentó una corrección significativa durante febrero, con una caída aproximada del 15,5% en dólares, en un mes caracterizado por una alta volatilidad y una toma de ganancias generalizada. A su vez, el riesgo país se incrementó un 15,4%, alcanzando los 572 puntos básicos, mientras que los bonos soberanos en dólares registraron una disminución promedio del 4%.
En este contexto de reordenamiento de precios y aumento en la percepción de riesgo, los analistas han delineado estrategias para marzo, enfocándose en bonos en dólares, segmentos específicos de la curva y Cedears defensivos que estén vinculados a sectores con un buen desempeño global. La situación estuvo influenciada por factores tanto locales como internacionales, destacando el avance en el Congreso de la reforma laboral y la creciente incertidumbre tras un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la imposición de aranceles por parte de Donald Trump.
En el ámbito cambiario, el Gobierno adquirió más de 1.550 millones de dólares para fortalecer las reservas, lo que provocó una apreciación del peso de cerca del 4%, situando al dólar por debajo de la barrera de $1.400. Esta dinámica se debió a la entrada de capitales, impulsada por liquidaciones de emisiones corporativas y provinciales, así como por ventas del sector agropecuario. Los bonos en moneda local mantuvieron tasas estables, oscilando entre el 30% y 32% en plazos cortos, y cerca del 35% en plazos largos, mientras que los bonos ajustados por inflación comenzaron a ganar atractivo en medio de un aumento en las proyecciones inflacionarias.



