María Jesús Montero, actual vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, ha expresado su preocupación por los anuncios del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, sobre cambios en el sistema sanitario de la región. Según Montero, estas modificaciones podrían poner en riesgo la universalidad del Servicio Andaluz de Salud, lo que, a su juicio, representa una amenaza para la sanidad pública. La vicepresidenta interpretó que la intención de Moreno de transformar el sistema implica un proceso de privatización que podría desmantelar un modelo que debe ser accesible para todos.
Durante su intervención en los pasillos del Parlamento, Montero se mostró optimista respecto a la respuesta de los votantes progresistas ante esta propuesta de reforma sanitaria. A pesar de los sondeos que sugieren una posible victoria del Partido Popular, la secretaria general del PSOE-A minimizó su relevancia, reafirmando que los ciudadanos no se quedarán en silencio ante los cambios que afectan a sus servicios esenciales. Los estudios recientes apuntan a un panorama favorable para el PP, pero Montero confía en que los votantes priorizarán la defensa de la sanidad y la educación pública en las próximas elecciones.
La líder del PSOE-A también defendió los logros del Gobierno central bajo la gestión de Pedro Sánchez, destacando la reducción en la tasa de desempleo y las mejores oportunidades laborales para los jóvenes. Sin embargo, enfatizó que las competencias en áreas como vivienda, sanidad y educación recaen exclusivamente en la Junta de Andalucía, donde, según sus palabras, los ciudadanos están percibiendo un deterioro notable. Montero se mostró convencida de que su partido tiene la capacidad de movilizar al electorado progresista, asegurando que no serán meros espectadores en el proceso electoral que se avecina.



