La ministra de Hacienda y primera vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, reafirmó la postura del Ejecutivo español en contra de la guerra que Estados Unidos e Israel han emprendido contra Irán, a la que calificó de ilegal. Durante su intervención en la comisión de Hacienda del Senado, Montero trazó un paralelismo entre este conflicto actual y la invasión de Irak en 2003, en la que España se involucró bajo el liderazgo de José María Aznar, lo que culminó en los atentados del 11 de marzo en Madrid que dejaron 193 víctimas fatales.
Montero recordó que España ya ha tenido experiencias dolorosas en el pasado, señalando que el respaldo a guerras sin una justificación legal internacional ha tenido graves repercusiones, como el aumento en los precios de la energía y un clima de inseguridad global. "Vivimos el 11-M, el atentado yihadista más letal en Europa, que dejó más de 2.000 heridos", remarcó, enfatizando la necesidad de aprender de la historia para evitar repetir errores.
Además, la vicepresidenta subrayó que el Gobierno de Pedro Sánchez se opone firmemente al conflicto, abanderando el lema 'No a la guerra', el mismo que utilizó el PSOE hace dos décadas. A pesar de las críticas del Partido Popular, que según Montero ha distorsionado la realidad sobre los atentados, el Gobierno mantiene su llamado a la desescalada y a una respuesta coordinada con aliados europeos y de la OTAN para buscar la paz en Oriente Próximo, Ucrania y Palestina. En este contexto, Montero condenó las acciones del régimen iraní, pero alertó que la violencia fuera del marco de las Naciones Unidas solo perpetúa el sufrimiento y el odio entre los pueblos.



