El Ministerio de Minas y Energía se encuentra en el centro de una controversia tras la huelga iniciada por el sindicato Sintraelecol en la Electrificadora de Santander (Essa). Esta medida de fuerza, que involucra a cientos de trabajadores, está generando un impacto significativo en las negociaciones salariales y comprometiendo la estabilidad del suministro eléctrico para más de 950.000 usuarios, incluidos pacientes dependientes de energía, comunidades rurales y centros de salud.
La Electrificadora de Santander proporciona energía a 958.344 usuarios en la región, de los cuales más de 243.000 residen en áreas rurales. Un aspecto preocupante es que hay al menos 71 usuarios que requieren un suministro eléctrico constante por razones de salud, como aquellos que dependen de insulina, oxígeno o diálisis. La huelga podría retrasar la respuesta ante emergencias, lo que aumenta la inquietud entre los trabajadores y los usuarios respecto a la continuidad del servicio.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, ha estado siguiendo de cerca las negociaciones y ha instado tanto a la Electrificadora como al sindicato a mantener una actitud conciliadora. Palma destacó la importancia de encontrar un terreno común que permita abordar las demandas de ambas partes, asegurando al mismo tiempo que se garantice el acceso al servicio para todos los ciudadanos. "Es fundamental que se respete el derecho a la huelga, pero también que se mantenga el suministro eléctrico esencial para la población", expresó el ministro, quien busca fomentar un diálogo constructivo para resolver el conflicto lo antes posible.



