La reciente reducción en el precio de la gasolina en Colombia, implementada desde el 1 de marzo, se da en un contexto global marcado por el aumento de precios de los combustibles. Este incremento es consecuencia de las tensiones en Medio Oriente, así como de decisiones de importantes productores que han elevado el costo del petróleo en el mercado internacional.

Edwin Palma, titular del Ministerio de Minas y Energía, defendió la continuidad de las políticas de precios actuales, a pesar de los cuestionamientos sobre la oportunidad de aplicar estas rebajas en medio de la inestabilidad. La semana pasada se registró un aumento de 11 centavos en el precio promedio internacional de la gasolina, alcanzando los 3,11 dólares por galón, lo que representa un incremento de más del 20% en un solo día. Este aumento se vio impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo a nivel mundial, que ha estado bajo control iraní.

Además de la situación en Irán, Irak, otro gran productor de la OPEP, ha recortado su producción en casi 1,5 millones de barriles diarios, lo que ha contribuido a la inestabilidad en los mercados de petróleo y ha ejercido presión sobre los precios internacionales de los combustibles. Ante estas circunstancias, Palma aseguró que la decisión de mantener la reducción de precios no responde a reacciones inmediatas, sino a un análisis de tendencias a largo plazo en los mercados internacionales. Afirmó que la disminución de mil pesos en el galón de gasolina se basa en la recuperación financiera del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), que ha logrado revertir años de déficit acumulado. El ministro concluyó que el gobierno continuará monitoreando las variables relevantes para evaluar el impacto de la política de precios en la economía nacional.