El reciente aumento de las tensiones en Medio Oriente ha generado inquietudes sobre la seguridad del suministro energético, lo que a su vez ha llevado a un incremento en los precios del petróleo. Este fenómeno ya está siendo analizado por diversas instituciones, incluyendo un estudio de Morgan Stanley que se enfoca en las repercusiones para Argentina y otros países de Latinoamérica.
El informe, dirigido por Fernando Sedano y su equipo de economistas, presenta proyecciones sobre el crecimiento económico, la inflación, el impacto fiscal y las cuentas externas, en el contexto de una posible subida del 10% en el precio del crudo. A su vez, se diferencia entre naciones exportadoras e importadoras de petróleo, destacando que Argentina, junto a Brasil y Colombia, podría beneficiarse de esta situación en sus cuentas externas, mientras que países como México y Chile enfrentarían desafíos.
La investigación subraya la importancia del sector petrolero para la economía argentina, que ya representa cerca del 6% del Producto Bruto Interno (PBI). Según el análisis, un incremento sostenido en los precios del petróleo podría resultar ventajoso para la inversión y las exportaciones, generando un superávit comercial que podría superar los 800 millones de dólares. Sin embargo, el estudio también advierte sobre los riesgos inflacionarios asociados a un mercado de combustibles desregulado, lo que podría aumentar la presión sobre los precios internos, afectando así la estabilidad económica del país.



