El director técnico de FBC Melgar, Miguel Rondelli, ha expresado su descontento con la organización de la Copa de la Liga 2026, que se encuentra en su fase de cierre. En la previa del partido que su equipo disputará contra CD Moquegua, programado para el lunes 29 de junio a las 13:00 horas, Rondelli no dudó en calificar la competencia como un evento que no ofrece incentivos reales a los clubes participantes. La controversia se centra en el hecho de que este torneo no otorga cupos para competencias internacionales y su premio económico es considerado irrisorio por muchos en el ámbito futbolístico.
La situación se complica aún más para el entrenador, quien deberá prescindir de tres jugadores clave: Jhonny Vidales, Lautaro Guzmán y Horacio Orzán. Rondelli argumenta que esta decisión es necesaria para resguardar la salud física y la forma de sus titulares, dado que el foco principal del club se encuentra en el Torneo Clausura, que se inicia en breve. Esta priorización es habitual en el fútbol, donde el calendario apretado obliga a los entrenadores a tomar decisiones difíciles en función de los objetivos a largo plazo.
Durante la conferencia de prensa previa al encuentro, Rondelli fue contundente al afirmar: “No arriesgaré toda mi planificación por un capricho de una copa que se instauró en un momento inadecuado”. La crítica del técnico trasciende lo meramente deportivo; refleja una preocupación más amplia sobre la falta de organización y sentido en el calendario futbolístico peruano. La Copa de la Liga, al no ofrecer un reconocimiento significativo, se convierte en un mero trámite para muchos equipos, quienes optan por alinear planteles alternativos.
Evidentemente, las palabras de Rondelli resuenan en un contexto más amplio, donde otros clubes también han manifestado su desinterés por la competencia. Universitario y Alianza Lima, por ejemplo, han decidido no enviar a sus entrenadores titulares a la Copa de la Liga, lo que pone de manifiesto la percepción generalizada de que este torneo carece de relevancia. Esta postura se ve reflejada en el hecho de que muchos equipos han alineado a jugadores de categorías inferiores, restando importancia al evento.
A pesar de sus críticas, el entrenador de Melgar dejó en claro que su equipo no tomará el encuentro ante CD Moquegua como una mera formalidad. La intención es competir de manera seria y buscar los tres puntos, aunque con una alineación que considera más adecuada para este momento de la temporada. “Nuestra obligación es salir a ganar con lo que tenemos”, afirmó, subrayando que la decisión de proteger a sus futbolistas clave está fundamentada en una planificación deportiva sólida.
En resumen, la postura de Miguel Rondelli sobre la Copa de la Liga refleja una preocupación compartida entre muchos actores del fútbol peruano. La falta de incentivos deportivos y la desorganización en el calendario han llevado a muchos entrenadores a cuestionar la validez de esta competencia. Mientras el Torneo Clausura se aproxima, la necesidad de priorizar objetivos a largo plazo se convierte en un tema central para los clubes, que deben encontrar un equilibrio entre competir y cuidar a sus jugadores para el futuro. Así, la Copa de la Liga sigue generando debate y un nivel de descontento que no parece tener una solución inmediata.



