Más de 1.000 trabajadores de Google se encuentran varados en Dubái tras el estallido del conflicto en Medio Oriente, que se intensificó con el enfrentamiento entre Israel e Irán. Este suceso ocurrió el pasado fin de semana, justo después de que la división de Google Cloud finalizara su evento anual “Accelerate”, según reportes. El cierre repentino del espacio aéreo tomó por sorpresa a empleados de diferentes nacionalidades, muchos de ellos acompañados por sus familias, quienes ahora enfrentan la dificultad de encontrar vuelos de regreso en un contexto de escasez y tensión.

Los empleados, que permanecen en hoteles a la espera de novedades por parte de las autoridades, han compartido su inquietud y miedo en redes sociales. Yasmeen Ahmad, ejecutiva de Google Cloud, expresó que se siente “atrapada en una escalada regional que ha paralizado uno de los centros de transporte más importantes del mundo”. Por otro lado, Samy Fadel, un ingeniero de Google que trabaja en París, logró regresar a su país, aunque muchos de sus compañeros aún luchan por salir de la región debido a las restricciones en los vuelos y las evacuaciones en marcha.

Desde el pasado sábado, Google ha estado organizando vuelos de evacuación para sus empleados, logrando así reducir considerablemente el número de personas varadas en la ciudad. La empresa ha declarado que su principal preocupación es garantizar la “seguridad y el bienestar” de su personal en la zona. Este episodio pone de manifiesto la magnitud de las evacuaciones que están ocurriendo en el Golfo Pérsico, donde muchas corporaciones han establecido conferencias, atraídas por la infraestructura y conexiones aéreas de la región. La empresa de vuelos privados Elevate Aviation ha colaborado evacuando a cerca de 1.000 personas y sus familias, utilizando un aeropuerto en Omán como punto de partida para los traslados iniciales.