La reciente clasificación del Deportes Tolima a la fase de grupos de la Copa Libertadores, celebrada el 11 de marzo de 2026 tras vencer 2-0 a O’Higgins en el estadio Manuel Murillo Toro, se vio empañada por un incidente de violencia en el que estuvo involucrado el entrenador Lucas González.

Durante el tumulto que estalló entre los jugadores de ambos equipos tras el pitido final, González tuvo un altercado con un integrante del cuerpo técnico de O’Higgins. Este cruce de palabras se intensificó y derivó en una fuerte confrontación en el terreno de juego, lo que llevó al árbitro brasileño Anderson Daronco a tomar la decisión de expulsar al técnico colombiano tras considerarlo responsable de provocar a los jugadores rivales.

La Conmebol ahora evaluará el comportamiento de Lucas González y podría imponerle una sanción que incluiría la prohibición de dirigir en dos partidos, además de una multa económica. Esta posible penalización se basa en el Artículo 14 del Código Disciplinario de la Conmebol, que contempla las faltas relacionadas con conductas inapropiadas de entrenadores y jugadores. La resolución definitiva sobre este asunto se espera en los próximos días, mientras el caso del técnico se clasifica como conducta antideportiva hacia sus pares rivales.