En los baños, la cercanía entre el inodoro y los objetos de uso personal suele ser un aspecto pasado por alto. Sin embargo, especialistas en salud bucal advierten que almacenar el cepillo de dientes en estos espacios puede llevar a una exposición a bacterias nocivas, lo que incrementa el riesgo de enfermedades bucales.
La doctora Ellie Phillips, odontóloga y educadora en salud oral de Texas, señala que el cepillo puede contaminarse fácilmente debido a su proximidad con el inodoro, especialmente en baños pequeños o sin adecuada ventilación. Al accionar la descarga del inodoro, diminutas partículas con bacterias pueden quedar suspendidas en el aire y luego posarse en superficies cercanas, incluyendo el cepillo de dientes.
Phillips subraya que las bacterias presentes en el inodoro pueden aterrizar en el cepillo, lo que resulta en una retención completa del perfil bacteriano del usuario tras un solo uso. Esta contaminación se agrava en cepillos con cerdas densas, que favorecen la acumulación y multiplicación de bacterias bajo condiciones de humedad. Investigaciones del Instituto Nacional de Salud de EE. UU. han demostrado que el almacenar cepillos en baños con inodoro, especialmente sin tapa, promueve el crecimiento de microorganismos dañinos, incrementando así el riesgo de infecciones bucales y enfermedades sistémicas. Para mitigar estos riesgos, la doctora Phillips sugiere alternativas como cepillarse los dientes en la cocina o asegurarse de que el cepillo se seque completamente entre usos. Asimismo, evitar cepillos excesivamente suaves o con muchas cerdas es recomendable, ya que esto puede propiciar la acumulación de humedad.
La doctora Payal Bhalla, directora clínica de Quest Dental, también coincide en que la humedad y la proximidad al inodoro favorecen la proliferación de bacterias y moho en los cepillos. Bhalla aconseja guardar el cepillo en un lugar seco y alejado del baño siempre que sea posible. Si esto no se puede lograr, sugiere mantenerlo lo más lejos posible del inodoro, en posición vertical para facilitar la ventilación, y utilizar cubiertas ventiladas para protegerlo de contaminantes. La evidencia científica resalta que los aerosoles generados al accionar la descarga pueden transferir bacterias fecales a los cepillos, incluso en baños que parecen limpios, y el riesgo se incrementa en baños compartidos, donde los cepillos pueden entrar en contacto y facilitar la transmisión de microorganismos entre usuarios.



