La 98ª edición de los premios Óscar se desarrollará en un contexto de intensa tensión internacional, en medio de la escalada de conflictos en Irán y una creciente polarización política a nivel global. Las reformas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump han añadido un nuevo nivel de complejidad al ambiente que rodea a esta emblemática ceremonia del cine.
A diferencia de la más tranquila gala de los Globos de Oro, los Óscar buscarán recuperar su esencia reivindicativa, dejando de lado el glamour habitual para enfocarse en las urgencias del panorama político actual. Aunque las organizaciones de premios suelen optar por el silencio para evitar represalias, la presión individual de artistas y figuras del entretenimiento ha comenzado a dar voz a las reivindicaciones sociales en estos eventos.
Personalidades de Hollywood han manifestado su activismo en las alfombras rojas, utilizando símbolos como el pin 'ICE Out' para protestar contra las deportaciones masivas. Actores como Javier Bardem y Marc Ruffalo han sido especialmente vocales en su oposición a la violencia migratoria y el conflicto en Oriente Medio, mientras que Wagner Moura ha centrado su discurso en la defensa de los derechos de los trabajadores migrantes. La incertidumbre persiste sobre cómo se equilibrará el entretenimiento con la expresión de estas realidades sociales durante la ceremonia.



