La implementación de estrategias comunicativas digitales por parte de los cárteles en México ha cambiado la percepción pública sobre ellos y el temor que generan. Esto se evidenció recientemente con la ola de desinformación que surgió tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La violencia y los rumores se propagaron rápidamente a través de las redes sociales, intensificando la inquietud y generando interrogantes sobre el origen de la narcopropaganda en el país.

En una entrevista, el periodista especializado en desinformación, Alberto Escorcia, indicó que “Los Ántrax”, una célula armada del Cártel de Sinaloa vinculada a la familia Zambada, fue pionera en el uso de plataformas digitales para diseminar sus mensajes. Este grupo, inicialmente liderado por Rodrigo Aréchiga Gamboa, apodado “El Chino Ántrax”, marcó un hito en la forma en que las organizaciones criminales intentan influir en la opinión pública y en la percepción del narcotráfico.

La sofisticación de las tácticas de propaganda digital no solo ha transformado la dinámica del narcotráfico, sino que también ha forzado a las autoridades y a la sociedad a reconsiderar la veracidad de la información que circula. Los Ántrax comenzaron a utilizar redes como Instagram y Twitter para mostrar un estilo de vida repleto de lujos, armas y ostentación, buscando proyectar una imagen de poder y éxito económico. Con el tiempo, sus estrategias han evolucionado, pasando de simples publicaciones a la creación de “troll centers” y call centers para amplificar mensajes y manipular tendencias, impactando a una multitud de jóvenes con una representación distorsionada de la vida.

La reciente muerte de “El Mencho” el 22 de febrero trajo consigo una avalancha de contenido en redes sociales, donde se mezclaron imágenes, videos y rumores que acentuaron el miedo y la confusión en la población. Escorcia alertó que los cárteles han convertido la desinformación en una herramienta habitual, utilizando cuentas automatizadas para fomentar la confusión y alterar la percepción pública.