En una reciente sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el representante de Líbano, Ahmad Arafa, destacó la difícil situación que enfrenta su país, que, según él, se encuentra "atrapado en una guerra no elegida". Arafa expresó la disposición de Líbano para iniciar negociaciones directas con Israel, con la mediación de la comunidad internacional, con el objetivo de alcanzar una "tregua completa" y poner fin a las agresiones israelíes.

Durante su intervención, el diplomático subrayó la "grave situación humanitaria" que atraviesa Líbano, que se ha visto exacerbada por el aumento de la violencia entre Israel e Irán a través de Hizbulá. Arafa afirmó que los ataques israelíes han provocado "desolación y desplazamientos masivos", afectando a un millón de personas y dejando un creciente número de víctimas inocentes.

Arafa también hizo un llamado a la comunidad internacional para que demande a Israel el cese de sus agresiones. Recordó que el Gobierno libanés tomó medidas contra Hizbulá, prohibiendo sus actividades y exigiendo la entrega de sus armas. En este contexto, el representante enfatizó que Líbano no permitirá que su territorio se convierta en un campo de batalla y que se están implementando acciones para reforzar la autoridad del Estado y asegurar la paz en la región.