Laura Baena se convirtió en madre por primera vez en 2014 y se enfrentó a la dura realidad de no poder equilibrar su vida laboral en una agencia de publicidad con su nueva responsabilidad como madre. Ante la falta de opciones viables, se vio obligada a dejar su trabajo. Al compartir su historia en las redes sociales, se dio cuenta de que muchas otras mujeres se encontraban en situaciones similares, sintiendo que la maternidad limitaba su desarrollo profesional. Esta experiencia la motivó a fundar el club Malasmadres, una comunidad que desafía el ideal de la ‘madre perfecta’ y ofrece un apoyo crucial a aquellas que se sienten aisladas. En 2015, Baena también estableció la asociación Yo No Renuncio, cuyo objetivo es abogar por un acuerdo estatal que promueva la conciliación laboral y familiar.

La activista no duda en expresar su descontento con la situación actual en España, afirmando que, a pesar de algunos avances sociales y legislativos, la verdadera conciliación es prácticamente inexistente para la mayoría de las madres. “Lo que estamos haciendo no es conciliar, es sobrevivir con los recursos que tenemos”, señala Baena, quien considera que las medidas implementadas por el Gobierno son insuficientes y no abordan las necesidades reales de las familias.

Además, Baena destaca la urgencia de establecer un pacto de Estado que contemple la ampliación del permiso de nacimiento a 24 semanas, la implementación de un permiso parental remunerado de 8 semanas y la universalización de las escuelas infantiles para niños de 0 a 3 años. “La conciliación es sinónimo de renunciar: reducir la jornada y recibir menos dinero, o tomar una excedencia sabiendo que la reincorporación es complicada”, sostiene. La falta de apoyo de muchas empresas, que no ofrecen flexibilidad o teletrabajo, agrava la situación, perpetuando roles tradicionales que limitan la igualdad de género y sobrecargan a las mujeres en el ámbito del cuidado y la crianza.