Por primera vez en la historia electoral peruana, las cédulas de votación utilizadas por los ciudadanos que residen en el exterior deberán regresar físicamente al país tras las elecciones generales de 2026. Esta medida, resultado de una reciente modificación a la Ley Orgánica de Elecciones aprobada por el Congreso, plantea un complejo desafío logístico y financiero para el Estado peruano.
De acuerdo a datos obtenidos por un portal de investigación, el material electoral que será enviado desde los consulados en el exterior pesará un total de 8,6 toneladas, lo que implicará un gasto significativo. Aunque el costo final dependerá del número de votantes y de las capacidades de transporte de las aerolíneas, se estima que al menos se necesitarán S/1 millón solo para los pasajes de regreso. Esta cifra podría aumentar dependiendo de cuántos votos se emitan y del peso real del material electoral.
En el consulado de Madrid, por ejemplo, hay más de 105.493 peruanos que pueden votar; si la mitad de ellos decide participar, se deberá transportar unas 50.000 cédulas, lo que equivale a aproximadamente 18 maletas de 23 kilos cada una. Sin embargo, hasta el momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores no ha determinado qué funcionarios se encargarán de esta tarea ni ha realizado la compra de los pasajes necesarios. Las cédulas serán trasladadas como equipaje acompañado, bajo la figura de “valija diplomática”, lo que implica ciertas protecciones legales. Esta nueva normativa también incrementará las responsabilidades de los consulados, generando preocupaciones entre los funcionarios sobre la viabilidad de cumplir con esta nueva exigencia.



