La reciente escalada de tensiones en el Medio Oriente ha impactado en los mercados globales, provocando un incremento en los precios del combustible y poniendo de manifiesto la dependencia de Europa de factores externos. En respuesta a esta situación, la Comisión Europea ha decidido fortalecer su industria interna con un nuevo enfoque.

Con el lema "made in Europe", la Comisión ha presentado la Ley de Aceleración Industrial, destinada a fomentar la producción de tecnologías y productos europeos con bajas emisiones de carbono. Este marco legislativo establece nuevos criterios para que sectores clave como el acero, el cemento, el aluminio y la automoción puedan acceder a programas de apoyo estatal, buscando potenciar la capacidad productiva dentro de la Unión.

Además, el proyecto no solo busca mejorar la producción interna, sino que también transforma la manera en que la UE gestiona las inversiones extranjeras directas. Se introducirán condiciones para inversiones superiores a 100 millones de euros provenientes de países que controlen más del 40% de la producción en sectores emergentes, asegurando que estas inversiones beneficien a la industria local y fomenten la creación de empleos de calidad. También se prevé una simplificación en los trámites para proyectos industriales, con el objetivo de acelerar los procesos de concesión de permisos mediante la digitalización y la creación de ventanillas únicas.