El estrecho de Ormuz, un pasaje clave que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es vital para el comercio mundial, ya que por sus aguas circula aproximadamente el 20% de la producción global de petróleo, además de gas y fertilizantes. Sin embargo, la reciente escalada de hostilidades entre Israel, Estados Unidos e Irán ha generado inquietud en los mercados, provocando un aumento en los precios del crudo. Este miércoles, el barril de Brent superó los 90 dólares, reflejando la inestabilidad que atraviesa la región.

Irán ha emitido un contundente aviso, afirmando que no permitirá que ningún litro de petróleo pase por el estrecho en beneficio de sus adversarios estadounidenses e israelíes. El gobierno iraní ha declarado que cualquier buque asociado a estas naciones será considerado un "objetivo legítimo". En las últimas horas, la Agencia de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido reportó que tres embarcaciones fueron atacadas cerca del estrecho, incrementando la preocupación sobre la seguridad marítima en esta zona crítica.

El impacto de estos conflictos no solo se limita a la región, sino que se extiende a los mercados globales, generando un aumento en los precios de la energía y los costos de transporte. La ONU ha advertido que este incremento podría afectar especialmente a los sectores más vulnerables, dado que los costos de alimentos y otros bienes esenciales tienden a elevarse en situaciones de crisis. Con un promedio diario de 144 buques transitando por este angosto paso de 54 kilómetros, las tensiones actuales podrían tener repercusiones significativas en las cadenas de suministro a nivel mundial.