La NASA ha anunciado que la sonda Van Allen A, que pesa aproximadamente 600 kilos, reentrará en la atmósfera terrestre en las próximas horas. Esta operación se llevará a cabo casi catorce años después de su lanzamiento, con un riesgo estimado de daño para las personas en la Tierra de 1 entre 4,200, lo que se considera un riesgo bajo.

Entre 2012 y 2019, la sonda y su gemela, Van Allen B, llevaron a cabo investigaciones sobre los cinturones de Van Allen, que son anillos de partículas cargadas retenidas por el campo magnético terrestre. La NASA ha destacado que el estudio de estos cinturones es crucial, ya que protegen a nuestro planeta de la radiación cósmica, las tormentas solares y el flujo continuo de viento solar, que pueden ser perjudiciales para los humanos y la tecnología.

La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha previsto que la reentrada ocurra el miércoles 11 de marzo a las 00:45 horas (hora española), con un margen de error de más/menos 24 horas. Se anticipa que la mayor parte de la nave se desintegrará durante su paso por la atmósfera, aunque se espera que algunos componentes logren sobrevivir a este proceso. La misión, gestionada por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, ha proporcionado información valiosa sobre los cinturones de radiación, incluyendo la identificación de un tercer cinturón transitorio que puede formarse en momentos de alta actividad solar.