Con la llegada del verano, las altas temperaturas incrementan la pérdida de líquidos en el cuerpo, lo que puede provocar deshidratación si no se compensa adecuadamente. Los expertos alertan que muchas personas esperan a sentir sed para beber agua, cuando en realidad la sed es un primer signo de que el organismo ya necesita hidratación.
Jenny García, nutricionista de la red de clínicas SANNA, enfatiza que el calor extremo, el consumo de bebidas azucaradas y la falta de planificación en la alimentación aumentan el riesgo de deshidratación. Este problema es particularmente peligroso para niños, adultos mayores y aquellos que realizan actividades físicas al aire libre, quienes deben estar atentos a su ingesta de líquidos.
Los especialistas identifican varias señales que indican la falta de hidratación. Entre ellas se encuentran la sed intensa, la orina oscura, dolor de cabeza, fatiga o debilidad, y la sensación de boca seca. Se recomienda no esperar a tener sed para hidratarse y consumir entre 2 y 3 litros de líquidos diarios, complementando con frutas y verduras ricas en agua. Mantener una buena hidratación es esencial para el bienestar general, especialmente en días calurosos, ya que la deshidratación puede tener graves consecuencias si no se aborda a tiempo.



