La Organización de las Naciones Unidas ha emitido un informe que acusa a Rusia de perpetrar crímenes contra la humanidad a través del traslado forzado de miles de niños ucranianos. Este informe, elaborado por una comisión de investigación independiente, señala que muchos menores han sido enviados a regiones ocupadas por Rusia y a diversas áreas administrativas dentro del país agresor, algunas incluso en lugares tan distantes como el Ártico y Siberia.

El documento, que se presentará esta semana ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, detalla al menos 1.205 casos de menores de entre 11 meses y 17 años que han sido trasladados a zonas ocupadas en Ucrania o deportados a Rusia. De estos, un alarmante 80% aún no ha regresado a sus hogares. La comisión, encabezada por el noruego Erik Mose, había determinado previamente que tales acciones constituían crímenes de guerra, pero ahora ha elevado la gravedad de las acusaciones a crímenes de lesa humanidad, argumentando que estos traslados se han realizado de manera sistemática y extensa.

El informe sostiene que las autoridades rusas, incluyendo a altos funcionarios como el presidente Vladímir Putin, han coordinado meticulosamente las operaciones para llevar a cabo estas deportaciones. La mayoría de los niños fueron forzados a abandonar instituciones en las regiones de Lugansk y Donetsk poco después del inicio de la invasión en febrero de 2022. Aunque el gobierno ruso justificó estas acciones como parte de una evacuación para proteger a los menores, la comisión argumenta que muchos traslados no fueron temporales y se diseñaron para asegurar una permanencia prolongada en Rusia. La situación se agrava aún más, ya que en la mayoría de los casos, los padres y tutores no han sido informados sobre el paradero de los niños, lo que indica que estos menores han sido víctimas de desaparición forzada, un elemento que refuerza la acusación de crímenes contra la humanidad.