La subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, alertó en una reciente reunión del Consejo de Seguridad que el aumento de la tensión entre Hizbulá e Israel ha llevado a Líbano a una situación de conflicto que el país no ha buscado ni puede afrontar. La funcionaria destacó que el ataque del grupo chií el 2 de marzo, que consistió en el lanzamiento de proyectiles desde Líbano hacia territorio israelí y los Altos del Golán, contraviene la resolución 1701 del Consejo, que finalizó la guerra entre ambos en 2006.
DiCarlo también señaló que la reacción de Israel incluyó bombardeos extensos en el sur de Beirut y otras áreas del país, lo que ha resultado en más de 570 muertos y más de 1.400 heridos, según cifras del Gobierno libanés presentadas en la sesión. La alta funcionaria enfatizó que la violencia a lo largo de la Línea Azul, la frontera monitorizada por la ONU entre ambos países, ha socavado los progresos alcanzados en los últimos meses para consolidar un cese de hostilidades.
A pesar de la alarmante situación, DiCarlo mencionó que el Gobierno libanés ha tomado medidas significativas para cumplir sus compromisos internacionales, incluyendo un plan del Ejército para restaurar el control estatal sobre las armas. En este contexto, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha condenado las acciones de Hizbulá, reiterando que cualquier actividad militar que escape al control estatal es inaceptable. Por su parte, el jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, describió un deterioro rápido de la situación humanitaria en Líbano, con más de 750.000 desplazados y graves carencias en servicios básicos.



