La obesidad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud global del siglo XXI, afectando a más de mil millones de personas en todo el planeta. En España, las cifras son alarmantes: más de la mitad de la población presenta sobrepeso y una de cada cuatro personas enfrenta la obesidad, según datos del Ministerio de Sanidad.

Esta enfermedad crónica se origina por un desequilibrio en el ejercicio calórico del cuerpo. Cuando la ingesta de calorías supera el gasto energético, se produce un aumento de peso. Sin embargo, reducir esta condición a un simple juego de calorías puede ser engañoso. Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, la doctora Irene Bretón, endocrinóloga y directora del grupo ConCiencia en Obesidad, enfatiza que es necesario considerar la obesidad como una enfermedad multifactorial que requiere un enfoque clínico integral.

Existen múltiples factores que contribuyen al desarrollo de la obesidad, más allá del simple consumo calórico. La predisposición genética, el entorno social y educativo, así como problemas psicológicos como el estrés o la ansiedad, desempeñan un papel significativo. Los expertos advierten que el estigma y los prejuicios asociados a esta enfermedad generan un impacto psicológico profundo en quienes la padecen, lo que a menudo retrasa la búsqueda de tratamiento adecuado y afecta negativamente su calidad de vida. La falta de un enfoque multidisciplinario en su tratamiento puede agravar las comorbilidades asociadas, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, haciendo aún más urgente la necesidad de un cambio en la percepción y manejo de la obesidad.