La reciente agresión a dos buques mercantes en el estrecho de Ormuz ha generado alarma sobre la seguridad de este vital corredor marítimo. Este evento ha intensificado la inquietud a nivel global por posibles interrupciones en el suministro energético, en un contexto marcado por nuevas ofensivas de Israel y Estados Unidos contra Irán. La respuesta militar iraní a estos ataques ha exacerbado la inestabilidad en una región crítica para el transporte internacional de petróleo y gas.

En este clima de incertidumbre, el precio del barril de petróleo Brent, referencia en Europa, experimentó un incremento del 3,2%, alcanzando los 84,04 dólares. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referente en Estados Unidos, se elevó un 3%, situándose en 76,80 dólares por barril. Desde el cierre del índice bursátil Ibex 35 el viernes anterior a los ataques, el Brent ha aumentado casi un 16%, mientras que el WTI ha crecido un 15,5%. Esta escalada de precios refleja el nerviosismo de los mercados, especialmente ante la posibilidad de un eventual cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.

En cuanto a los índices bursátiles europeos, se preveían leves descensos, salvo en Madrid, donde se anticipaba una caída superior al 1%. El Ibex 35 sufrió una caída notable del 4,55% en su última jornada, perdiendo 813 puntos y acercándose a los 17.000 puntos. Además, la reacción del mercado se ha visto influenciada por la reciente decisión del presidente estadounidense de interrumpir todos los acuerdos comerciales con España, en respuesta a la negativa del gobierno español a permitir el uso de bases militares para operaciones contra Irán. En este contexto, el precio del gas en el mercado de futuros holandés también experimentó un aumento significativo, creciendo casi un 9% tras un incremento previo del 22%.