El reciente fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no solo representa un duro golpe para el crimen organizado en México, sino que también tiene implicaciones en el ámbito político internacional. Según la revista británica The Economist, el operativo que resultó en su abatimiento fue impulsado por la necesidad de satisfacer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En un análisis titulado “La eliminación del narcotraficante más poderoso de México complace a Donald Trump”, se señala que la intensificación de la persecución contra El Mencho responde a un contexto de presión diplomática, en el que se incluyen exigencias de Estados Unidos para combatir el narcotráfico y abordar el problema del tráfico de fentanilo hacia su territorio. La caída de este líder del crimen organizado se interpreta como una señal de cooperación del gobierno mexicano en la lucha contra los cárteles, en un momento en que Trump ha adoptado un discurso más firme sobre seguridad fronteriza.
Sin embargo, el informe advierte que aunque la eliminación de un líder criminal de esta magnitud puede tener un impacto simbólico significativo, no garantiza una disminución sostenida en la violencia en México. De hecho, podría provocar reacomodos y disputas internas dentro del CJNG y otros grupos delictivos. Además, se plantea la cuestión de si estas operaciones de alto perfil son respuestas a dinámicas internas o si están más alineadas con factores geopolíticos, especialmente en el contexto de la relación bilateral entre México y Estados Unidos en temas de seguridad y narcotráfico.


