La ciudadana iraní-estadounidense Dena Karari regresó a Estados Unidos después de permanecer 566 días en Irán, donde tenía prohibido salir del país tras ser acusada de espionaje. Su llegada se produjo luego de que las autoridades iraníes negaran inicialmente las versiones sobre su salida.

“Bienvenida a casa Dena Karari desde Irán a la tierra de la libertad y hogar de los valientes tras 566 días injustamente detenida por el régimen iraní”, escribió su abogado, Jared Genser, en un mensaje publicado en redes sociales. La publicación estuvo acompañada por una imagen de Karari en el Aeropuerto de San Francisco.

“Gracias a todos los que han hecho posible este día. Los conocidos y los desconocidos. Debemos redoblar ahora los esfuerzos para que los demás estadounidenses puedan salir”, agregó Genser.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había anunciado el jueves que Karari ya estaba de regreso en el país y describió el hecho como un “gesto de buena voluntad” de Irán. Sin embargo, las autoridades iraníes desmintieron esa información el viernes.

Karari, de 53 años y residente en California, tiene doble nacionalidad estadounidense e iraní. Viajó a la ciudad de Shiraz, en el sudoeste de Irán, para visitar a unos familiares en diciembre de 2024. Durante esa estadía, las autoridades le confiscaron el pasaporte y le impidieron abandonar el país mientras esperaba un juicio por la acusación de espionaje. Aunque no fue detenida, fue interrogada en varias ocasiones durante el tiempo que permaneció en la República Islámica.