A medida que se aproxima la 98.ª edición de los Premios Oscar, que se celebrará en el Dolby Theatre de Los Ángeles, se revive la rica trayectoria del cine español en estos prestigiosos galardones. A lo largo de casi un siglo, el cine nacional ha sido nominado en 22 ocasiones para la categoría de Mejor película internacional, consiguiendo el galardón en cuatro oportunidades. Las películas que han logrado este reconocimiento incluyen "Volver a empezar" (1982) de José Luis Garci, "Belle Époque" (1993) de Fernando Trueba, "Todo sobre mi madre" (1999) de Pedro Almodóvar, y "Mar adentro" (2004) de Alejandro Amenábar.
No obstante, hay una historia que merece ser recordada: la de un triunfo simbólico que, aunque no fue reconocido como tal, está vinculado a la figura del maestro Luis Buñuel. En 1972, su obra "El discreto encanto de la burguesía" se alzó con el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa, aunque, curiosamente, fue presentada por Francia, país que recibió oficialmente el premio. Esta producción hispano-italo-francesa destaca entre las obras más emblemáticas del cineasta aragonés, cuya carrera se desarrolló en gran parte fuera de España, especialmente en México y Francia.
"El discreto encanto de la burguesía" es una sátira surrealista que narra la historia de seis burgueses que intentan cenar juntos, pero sus planes son constantemente interrumpidos por situaciones absurdas y surrealistas. Con un guion elaborado por Buñuel y su colaborador Jean-Claude Carrière, la película se convierte en una crítica mordaz a los valores de la clase alta. La obra, que cuenta con un elenco de renombradas figuras del cine europeo, ha dejado una huella indeleble en la historia del cine, consolidándose como uno de los grandes clásicos del siglo XX. Más de 50 años después, el legado de Buñuel sigue inspirando a nuevas generaciones de cineastas en todo el mundo.



