El comercio global de energía enfrenta serias dificultades debido al conflicto en el Golfo Pérsico, que ha obstaculizado las exportaciones de petróleo y gas natural. Esta situación ha llevado a un incremento significativo en los precios de estos recursos.

Asia se encuentra en una posición especialmente vulnerable, ya que su dependencia de los combustibles importados es alta. Gran parte de este suministro transita por el Estrecho de Ormuz, una vía crucial por donde circula aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo crudo y gas natural licuado (GNL).

De acuerdo con datos de la consultora Kpler, en 2025 se transportaron cerca de 13 millones de barriles de petróleo diariamente a través de este trayecto, representando cerca de un tercio del crudo enviado por mar. Además, se estima que más del 80% del GNL que pasa por el estrecho en 2024 tenía como destino Asia. Desde el inicio del conflicto con Irán, el precio del crudo Brent ha aumentado un 15%, alcanzando alrededor de 84 dólares por barril, lo que plantea serias preocupaciones para las economías más vulnerables de la región y el mundo.