Desde la capital rusa, se reporta que el conflicto en Irán ha desencadenado importantes desafíos en las importaciones hacia Rusia. A pesar de que las exportaciones petroleras rusas se benefician del incremento en el precio del crudo, los ciudadanos enfrentan una creciente falta de productos básicos y un encarecimiento de artículos tecnológicos.

Con un aumento del 30% en el valor del petróleo desde el inicio de las hostilidades, el presidente Vladimir Putin ha instado a Europa a considerar la reanudación de las exportaciones de hidrocarburos, las cuales han sido casi completamente interrumpidas por la guerra en Ucrania y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Esta situación ha contribuido a aliviar las arcas del Kremlin, que ya ha visto un déficit significativo en sus ingresos por exportaciones.

Sin embargo, se prevé que los precios de frutas y verduras importadas de Irán, así como otros productos que solían transitar por el estrecho de Ormuz, se disparen en el corto plazo. Las declaraciones del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, resaltan que Rusia priorizará su propio beneficio en este contexto. A pesar de las dificultades, el índice de la Bolsa de Moscú ha reaccionado positivamente a la situación, superando los 2.865 puntos, impulsado por el interés asiático y europeo en el petróleo ruso.