La frontera del Tarajal permanecía en calma desde las primeras horas de este sábado, mientras las autoridades marroquíes sostenían un amplio operativo de seguridad para impedir una nueva entrada masiva a Ceuta, convocada en redes sociales para el 15 de agosto.

La Marina Real marroquí desplegó seis embarcaciones semirrígidas en el mar. En tierra, miles de agentes de las Fuerzas Auxiliares controlaban el perímetro fronterizo con el apoyo de efectivos de la Gendarmería, concentrados también en la zona del monte.

El dispositivo incluye una nueva barrera metálica de unos cuatro metros de altura, instalada en las proximidades de la frontera. Las concertinas comenzaron a colocarse a principios de esta semana sobre la vía que conecta Fnideq con el paso fronterizo de Ceuta, con el objetivo de impedir que posibles concentraciones de personas se aproximen directamente al área limítrofe.

Los controles se extendieron además hasta Castillejos, la localidad más cercana a la frontera y situada a unos dos kilómetros del perímetro marroquí. Allí se estableció un primer filtro de seguridad. “Castillejos está tomada por los militares y los gendarmes”, aseguró un ceutí que viajó a Marruecos durante los últimos días.

Del lado español, el despliegue también se mantenía desde la noche anterior. El operativo se desarrollaba en paralelo al refuerzo dispuesto por Marruecos en los accesos terrestres y marítimos de la frontera.