Los mercados internacionales enfrentan un panorama incierto debido a la posibilidad de estanflación, un fenómeno que preocupa a los inversores. Este lunes se registraron caídas significativas en Wall Street y en las principales plazas de Europa y Asia, lo que refleja un creciente temor ante la posibilidad de que la guerra en Irán se prolongue más allá de lo previsto, desafiando las expectativas de la Casa Blanca. La escalada del conflicto coincide con un momento crítico para la economía global, que ya mostraba signos de debilidad a comienzos de febrero.
El analista de Pepperstone, Felipe Barragán, advirtió que la situación en Medio Oriente ha escalado rápidamente, generando tensiones en al menos doce países y aumentando las probabilidades de un escenario de estanflación. Los mercados están poniendo especial atención en la evolución del conflicto, que ha afectado ya el comercio energético a nivel global, con el estrecho de Ormuz como un punto neurálgico de preocupación. Cualquier novedad relacionada con ataques o interrupciones en el flujo de petróleo podría influir de manera decisiva en la dirección del mercado.
Por su parte, desde Cohen apuntaron que los precios del petróleo han alcanzado niveles no vistos desde 2022, impulsados por ataques a refinerías y la creciente tensión en la región. Este aumento en los precios de la energía podría tener un impacto directo en la inflación y el costo del transporte, complicando aún más la situación económica. La presión sobre las expectativas de inflación también se ha intensificado, lo que ha llevado a modificar las proyecciones sobre la política monetaria de la Reserva Federal, un aspecto que será crucial a seguir en los próximos días.



