Carolina, exagente de la Guardia Civil, comparte su impactante experiencia de cuatro años de abuso y agresiones por parte de un superior. En una entrevista reciente, relata el tormento que vivió entre 2011 y 2015 en el cuartel de Molina de Segura, en Murcia. Su agresor no solo la menospreció y la insultó, sino que también la violó, llegando a forzarla a abortar tras dejarla embarazada.

La historia de Carolina no solo pone de manifiesto los horrores que sufrió, sino que también revela la ineficacia de los protocolos antiacoso en las fuerzas de seguridad. La abogada de la víctima, Laura Pérez Botella, critica la estructura del sistema: "El protocolo es lo que falló desde el principio. Para solicitar ayuda, muchas veces debes dirigirte a tu propio superior, una situación que resulta insostenible ya que generalmente se conocen entre ellos y a menudo son amigos".

Además, estos procedimientos no se activan de manera automática. Carolina tuvo que presentar su denuncia y su superior debía decidir si tenía relevancia para activar el protocolo, lo que podría derivar en una evaluación por parte del Gabinete Psicológico. La abogada señala que es prácticamente imposible que los funcionarios se enfrenten a sus mandos, especialmente en un entorno militarizado. Carolina ingresó a la Guardia Civil en 1992 y su historia culminó con una condena de 19 años de prisión para su agresor, emitida por el Tribunal Supremo en mayo de 2024.