La problemática de la vivienda en España se ha convertido en un desafío significativo que no se limita a este país, sino que afecta a diversas naciones del norte global. Este fenómeno ha sido catalizado por el auge de políticas neoliberales y el impacto de la crisis financiera de principios del siglo XXI, que facilitaron la entrada de inversiones inmobiliarias por parte de fondos especulativos. Javier Gil, investigador del CSIC y autor de 'Generación Inquilina', sostiene que la solución a esta crisis radica en la capacidad de la ciudadanía para movilizarse y exigir cambios, aunque esto implique desobedecer ciertas normas políticas.

En su obra, Gil expone cómo el modelo capitalista actual ha transformado la vivienda en un bien esencial, donde la capacidad de heredar se ha vuelto más relevante que el esfuerzo personal para adquirir una propiedad. Según su análisis, el capitalismo ha desplazado su enfoque de la producción de bienes hacia la inversión en activos con el fin de obtener beneficios especulativos. Esta realidad ha llevado a un incremento exponencial en los precios de la vivienda, generando un impacto negativo en la calidad de vida de muchos ciudadanos.

El autor también aborda la idea de la regulación del mercado inmobiliario, señalando que, si bien existe una intensa regulación, está orientada a favorecer la apreciación de los precios en lugar de priorizar el bienestar de las personas. Gil advierte que la incapacidad de los partidos políticos, tanto de izquierda como de derecha, para enfrentar la crisis habitacional, podría estar relacionada con el crecimiento de movimientos políticos extremistas. En este contexto, la noción de una 'sociedad de propietarios' surge como un fenómeno que se intensificó a partir de los años 70, durante el cual la clase trabajadora fue despojada de derechos y se la transformó en propietaria, generando una percepción de seguridad económica que, a largo plazo, ha exacerbado las desigualdades sociales.