El beso, un gesto tan común en las relaciones humanas, ha despertado el interés de diversas disciplinas científicas, desde la psicología evolutiva hasta la biología. En este contexto, el doctor José Manuel Felices, médico especialista en Radiodiagnóstico y profesor universitario, ha compartido en su cuenta de TikTok (@doctorfelices) su perspectiva sobre el significado detrás de este acto. Según Felices, el beso es una herramienta crucial para identificar a la pareja ideal, ya que a través de la saliva se detectan proteínas que informan al cerebro sobre el sistema inmunológico de la otra persona.

Felices explica que esta interacción química permite a nuestro cerebro evaluar las diferencias inmunitarias entre posibles parejas. Esta valoración instintiva puede inducir la liberación de dopamina, reforzando así la atracción. Si las proteínas en la saliva son demasiado similares a las propias, el cerebro podría interpretar que no hay una conexión especial, lo que lleva a descartar esa relación potencial.

Un estudio reciente publicado en la revista Evolutionary Anthropology ofrece una mirada evolutiva alternativa sobre el origen del beso. Adriano R. Lameira, psicólogo evolutivo de la Universidad de Warwick, sugiere que este comportamiento podría derivar de prácticas observadas en chimpancés y otros simios, donde el uso de los labios para limpiar el pelaje de sus pares podría haber evolucionado hasta convertirse en el beso humano. Aunque existen muchas teorías sobre la evolución de este gesto, ninguna logra abarcar completamente su complejidad, lo que lo convierte en un tema fascinante de estudio en el ámbito de la antropología y la psicología.