Kosovo ha evolucionado de ser una promesa a consolidarse como un equipo tácticamente competente en el fútbol internacional. Desde su admisión en la FIFA en 2016, la selección ha vivido su momento más significativo, logrando clasificar al repechaje del Mundial 2026. Con la dirección de Franco Foda, el equipo ha demostrado su valía al finalizar segundo en su grupo, superando a rivales tradicionales como Suecia y asegurando su lugar en la semifinal contra Eslovaquia, que se disputará el 26 de marzo en Bratislava.
La identidad futbolística de Kosovo se forja no solo en su capital, Pristina, sino también en los terrenos de juego más competitivos de Europa. La defensa está liderada por Amir Rrahmani, capitán y figura del Napoli, quien aporta la estabilidad necesaria al equipo. En el mediocampo, jugadores como Florent Muslija y Elvis Rexhbeçaj, provenientes de la Bundesliga, aportan rigor táctico y creatividad, fundamentales para el planteo del equipo.
Las bandas son el punto fuerte de Kosovo, con el veloz Edon Zhegrova, recientemente incorporado a la Juventus, y Milot Rashica, experimentado en Beşiktaş. Ambos son claves para asistir al goleador Vedat Muriqi, quien brilla en el Mallorca. El fútbol ha emergido como un símbolo de identidad nacional para Kosovo, que busca superar a Eslovaquia y luego enfrentarse al ganador del duelo entre Turquía y Rumania. Este equipo, forjado en ligas de renombre, está decidido a escribir su nombre en la historia del fútbol mundial por primera vez.



