La separación entre Kiko Rivera e Irene Rosales, que inicialmente se desenvolvía de manera pacífica, ha comenzado a complicarse. Durante un tiempo, se creyó que ambos habían logrado un acuerdo cordial, priorizando siempre el bienestar de sus hijas. Sin embargo, recientes informaciones sugieren que esta situación podría estar cambiando drásticamente.

De acuerdo a lo que ha publicado una revista de espectáculos, el proceso de divorcio podría volverse mucho más complejo de lo anticipado. Kiko Rivera ha solicitado la custodia compartida de sus hijas, un pedido que, al parecer, no ha sido bien recibido por Irene Rosales, lo que podría desencadenar un conflicto mayor en su relación. Hasta el momento, ambos habían mantenido un acuerdo informal sobre la convivencia y el tiempo que cada uno pasaba con las menores.

La decisión de Kiko de solicitar la custodia se habría tomado en enero, coincidiendo con importantes cambios en su vida personal. Tras la revelación de la nueva relación de Rosales, el músico también ha empezado a mostrarse públicamente con su nueva pareja, Lola, lo que ha generado tensiones adicionales en un proceso que, hasta hace poco, parecía llevarse con calma. Por su parte, Irene ha comenzado una nueva etapa junto a Guillermo, su actual pareja, y planea hablar abiertamente sobre su relación con Kiko en una próxima entrevista mediática.