El rapero Ye, anteriormente conocido como Kanye West, se presentó en el Riyadh Air Metropolitano de Madrid ante un público enfervorecido. El espectáculo fue su único concierto en España y marcó su regreso al país después de dos décadas.
La actuación se concretó pese a la controversia generada por sus declaraciones antisemitas y sus expresiones de admiración hacia Adolf Hitler, que derivaron en vetos y cancelaciones de otros shows de su gira europea. Francia, Polonia, Suiza e Italia rechazaron conciertos del artista por sus comentarios, mientras que Reino Unido llegó a prohibirle la entrada al país.
En España, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, calificó de “repugnantes” las manifestaciones de Ye, aunque descartó que su cartera impulsara la suspensión del recital y sostuvo que la decisión correspondía al promotor. La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), en tanto, expresó su “profunda preocupación” y rechazó la celebración del concierto por las “graves y reiteradas declaraciones antisemitas” del músico.
La entidad tampoco aceptó las disculpas formuladas por Ye casi un año después de sus expresiones, cuando pidió perdón por sus actitudes “nazis” y las vinculó con un trastorno bipolar que, según afirmó, había sido causado por un accidente automovilístico ocurrido en 2002. En un comunicado, la FCJE defendió que la libertad de creación artística y la libertad de expresión son “pilares esenciales de toda sociedad democrática”, aunque advirtió sobre la situación generada por las declaraciones del artista.



