La Audiencia Provincial de Valladolid inició el 2 de marzo un juicio que promete conmover a muchos. Más de 6.000 familias podrían ser víctimas de una estafa que consistía en cambiar los ataúdes de calidad por otros de menor precio antes de la cremación de sus seres queridos. En un sistema que se prolongó durante 20 años, entre 1995 y 2005, los empleados de la funeraria intercambiaban los féretros pagados por los familiares y revendían los originales, una práctica que fue apodada "reciclaje" por los magistrados.
La investigación se destapó gracias a la acción de un exempleado que, tras guardar pruebas y extorsionar a los propietarios de la funeraria, reveló la trama. Además, se descubrió que las flores ofrecidas también eran reutilizadas de un difunto a otro, en un proceso que se asemejaba a un negocio sin escrúpulos. En total, 23 personas se encuentran en el banquillo, enfrentando acusaciones graves como organización criminal, estafa y blanqueo de capitales, con un beneficio ilícito estimado en cuatro millones de euros.
El juicio, que se extenderá a lo largo de 35 sesiones hasta el 9 de junio, contará con la declaración de 239 testigos y 17 peritos. La familia Morchón, liderada por Ignacio Morchón Alonso, fallecido en 2022, es la principal acusada. Junto a su viuda y sus tres hijos, todos ellos se enfrentan a una posible condena de 20 años de prisión por haber orquestado esta red de estafas. La Audiencia Provincial tiene como objetivo esclarecer si el sistema de "reciclaje" realmente existió y quiénes estuvieron involucrados en su autorización dentro de la Agencia Funeraria Castellana, que gestionaba el tanatorio El Salvador.



