Italia ha decidido retirar temporalmente a su personal militar de la base Camp Singara, ubicada en el Kurdistán iraquí, tras un ataque con drones que tuvo lugar la noche anterior. Este incidente se inscribe en un contexto más amplio de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha comenzado a reflejarse en el ámbito regional.

El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, afirmó que la retirada ya estaba programada antes del ataque, el cual no dejó heridos, y lo calificó como una medida temporal. El canciller Antonio Tajani también confirmó la decisión en el Parlamento, reiterando su enérgico rechazo al ataque dirigido contra la base italiana en Erbil.

El coronel Stefano Pizzotti, al mando de Camp Singara, explicó que el ataque se produjo poco después de la medianoche y desmintió informes iniciales que hablaban de un impacto de misil. La rápida activación de las alarmas permitió que el personal se resguardara en búnkeres, evitando así cualquier víctima. Actualmente, Italia mantiene un contingente en Erbil en el marco de una misión internacional de entrenamiento de las fuerzas de seguridad kurdas, y se están realizando esfuerzos para esclarecer la naturaleza del ataque contra la base.