El Gobierno de Italia afirmó este viernes que no acepta “ultimátums ni imposiciones” en materia de seguridad nacional y control de fronteras, después de que España le diera un plazo de tres días para levantar los controles aplicados a sus viajeros. Roma sostuvo que no revisará su decisión de suspender a España del acuerdo Schengen antes del 15 de agosto, fecha vinculada a un llamamiento difundido en redes sociales para una nueva entrada masiva de migrantes irregulares desde Marruecos.

“Italia no acepta ultimátums ni imposiciones del extranjero en materia de seguridad nacional y control de fronteras”, señaló la oficina de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en un comunicado. El Gobierno considera el 15 de agosto como una fecha tentativa y condicionó cualquier revisión a la eliminación completa de los riesgos para la seguridad y el terrorismo en Italia.

“Solo cuando estemos seguros de que no habrá riesgos para la seguridad ni riesgos terroristas para Italia, de que no habrá una nueva oleada y de que no habrá inmigrantes irregulares dirigiéndose hacia territorio europeo, será posible revisar lo que ya se ha decidido”, advirtió el Palazzo Chigi.

A pesar de la dureza de su respuesta, el Ejecutivo italiano afirmó que la medida no afecta la relación con “un país amigo como España” y expresó su disposición a mantener un diálogo constructivo con el Gobierno de Madrid. También indicó que, mientras continúen los controles, las autoridades fronterizas italianas procurarán garantizar la máxima accesibilidad a los ciudadanos españoles y europeos.