En la madrugada de este domingo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que llevaron a cabo un ataque aéreo en Teherán, centrado en instalaciones energéticas. Esta acción se inscribe dentro de la ofensiva coordinada entre Israel y Estados Unidos, iniciada hace una semana, con el objetivo de debilitar las capacidades militares de Irán y detener su programa nuclear. Este conflicto ha provocado hasta la fecha más de 1.300 muertes en el país persa.

Según comunicados oficiales de las FDI, la Fuerza Aérea Israelí, apoyada por su inteligencia militar, atacó depósitos de combustible utilizados por las fuerzas del régimen iraní. Este tipo de operaciones busca desmantelar la infraestructura que sustenta las capacidades bélicas de Teherán, según lo señalado en las redes sociales por las autoridades militares israelíes.

En respuesta, Irán ha llevado a cabo ataques de represalia contra Israel, lo que ha sido corroborado por las FDI. Se ha reportado el lanzamiento de misiles desde territorio iraní hacia Israel, y el Ejército israelí ha instado a la población a buscar refugio en áreas seguras mientras sus sistemas de defensa trabajan para neutralizar la amenaza. La escalada de violencia se produce tras la reciente conclusión de conversaciones sobre el programa nuclear iraní, lo que añade un nivel de tensión adicional a la situación actual.