Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo una serie de ataques aéreos en la ciudad iraní de Isfahán, apuntando a varios objetivos estratégicos que incluyen centros de mando del régimen, instalaciones asociadas a la Guardia Revolucionaria y sitios de lanzamiento de misiles. Según el informe oficial del ejército israelí, esta operación también impactó en una planta dedicada a la producción de motores de cohetes.

La Fuerza Aérea israelí ejecutó estos ataques basándose en información proporcionada por la Inteligencia Militar, y se dirigió a instalaciones que, según las FDI, son utilizadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y la fuerza paramilitar Basij, compuesta por voluntarios. En un comunicado, el ejército de Israel afirmó que estos objetivos representan una amenaza directa para su seguridad nacional.

Este ataque se produce en el contexto de una continua escalada de tensiones entre Israel e Irán, y es la primera operación de este tipo desde la reciente designación de un nuevo líder supremo en Teherán, Mojtaba Khamenei. A pesar de la gravedad de la situación, el ejército israelí no ha proporcionado detalles sobre el impacto de los ataques ni sobre posibles víctimas, y no ha revelado la cantidad de aeronaves o municiones empleadas en la operación. En respuesta, Irán lanzó misiles hacia Israel, marcando el inicio de una nueva fase de hostilidades en la región.