El pasado 28 de febrero, Valencia se convirtió en el escenario del Campeonato de España de atletismo en pista cubierta, donde la pértiga atrajo la atención de numerosos aficionados. En el Palau Velodròme Lluís Puig, 14 atletas competían por la gloria, pero la controversia surgió con la participación de Isidro Leyva, un destacado atleta que ha sido campeón en cuatro ocasiones. A pesar de su notable salto de 5,50 metros, Leyva no recibió la medalla correspondiente debido a un problema administrativo que lo dejó fuera de la lista oficial.

El conflicto se originó cuando el club de Leyva no cumplió con los plazos de inscripción. Otros atletas se encontraron en una situación similar, pero el desacierto afectó principalmente a Leyva, quien, tras haber recibido garantías de su presidente, se encontró sorpresivamente excluido. A pesar de esto, la Federación Española de Atletismo le permitió competir como invitado, aunque sin derecho a medalla ni a puntos en el campeonato. "Era eso o quedarme sin competir", afirmó Leyva sobre su decisión de aceptar las condiciones.

Durante la competencia, Leyva experimentó un trato desigual, siendo presentado como un atleta extranjero y sin ningún reconocimiento en las transmisiones. Sin embargo, su victoria sorprendió a todos, generando una mezcla de emociones. "Me sentí campeón, el público me hizo sentir así", expresó el atleta, quien dedicó su triunfo a la Federación para manifestar su descontento con la situación. La confirmación de que la medalla de oro iría a otro competidor lo llevó a una profunda desilusión, pero su desempeño resonó en el público, que lo aclamó como el verdadero campeón de la jornada.