Las Fallas de Valencia, una de las festividades más emblemáticas de España, comenzaron el 1 de marzo y se extenderán durante aproximadamente dos semanas. Esta celebración, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, atrae a miles de turistas y locales, convirtiéndose en un evento central en la vida de la ciudad. Entre los días más esperados se encuentra el 16 de marzo, cuando las calles se llenan de los impresionantes monumentos falleros en la jornada conocida como la Plantà.
Sin embargo, tras la explosión de pólvora y el bullicio de la fiesta, existe un arduo trabajo que pocos conocen. Isabel Molina, presidenta de la Falla Nova Benicalap, destaca la dedicación que implica ser parte de esta tradición. "Desde el 15 hasta el 19 de marzo, estamos trabajando incansablemente para que todo esté listo. Es un esfuerzo constante a lo largo del año, un trabajo no remunerado que requiere muchas horas de compromiso", explica. Isabel, que ha sido fallera durante 36 años, considera que esta festividad es más que un simple encuentro social; es una forma de vida profundamente arraigada en la cultura valenciana.
Con 397 comisiones falleras registradas en Valencia para el evento de 2026, la Falla Nova Benicalap se ubica en la calle Carlos Cortina, donde sus miembros experimentan la verdadera esencia de ser parte de una comisión. "Formamos una gran familia; nos reunimos semanalmente, aunque fuera de la comisión no mantenemos tanto contacto. Es una comunidad especial", afirma Isabel. La presidenta también menciona que, a pesar de contar con solo unos días de descanso al año, la organización dentro de la comisión es comparable a la de una empresa, con cuotas mensuales que permiten cubrir gastos y planificar futuras festividades. "Gestionar a 800 falleros no es tarea fácil, y siempre tenemos actividades programadas", concluye.



